Mírame bien.
Soy mar besando sus piedras,
esclareciendo la arena.
Domino mis olas y dirijo la brea.
Mírame bien.
Soy gacela en infinita calma,
sé que nadie me acecha
en el hábitat fantasma.
Mírame bien.
Soy civilizada y tengo un título,
soy mujer de negocios,
tengo marido y un hijo.
Soy lluvia evaporada que se eleva,
soy nieve entre la escarcha,
río que fluye entre cascadas,
flor entre abejas cansadas.
Mira dos veces.
Hay una grieta en mi espalda,
que es la calle.
Hay una grieta discreta
que la rompe.
Se caen los versos y la métrica.
Se cae el poema.
Mira otra vez.
Verás una infinita tristeza.
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